Nuevo intento para despenalizar el cannabis
Un grupo de políticos y expertos en drogas presentó este viernes una nueva iniciativa popular que busca despenalizar el consumo de cáñamo en Suiza.
Esto ocurre dieciocho meses después de que la Asamblea Federal en Berna rechazara una modificación legislativa en ese sentido.
"Nuestra intención es que el consumo del cannabis se regule bajo lineamientos estrictos y que el Parlamento alcance una solución de consenso", argumenta la diputada Ursula Wyss, en conversación con swissinfo.
Ella considera que no tiene sentido tratar como criminales a los fumadores regulares o esporádicos del hachís en Suiza, unos 500.000, según cifran las estadísticas.
La propuesta prevé la imposición de límites de edad para los consumidores de cannabis y un sistema de licencias que regule a los comercios que vendan productos que lo contengan.
La iniciativa popular fue presentada este viernes (13.01) ante las autoridades federales en Berna, con el respaldo de 105.000 firmas.
Consumidores jóvenes
La legisladora Ursula Wyss considera que sería imposible estimar si la eventual liberalización del cáñamo pudiese tener un impacto en el número de sus consumidores.
Sin embargo, se muestra preocupada por el hecho de que, según lo apuntan recientes estadísticas, esta droga aumentó en popularidad durante la década pasada y Suiza se ha convertido en uno de los países europeos con uno de los más altos porcentajes de consumidores jóvenes.
"Pienso que tienen que ser establecidas reglas muy estrictas para proteger a los niños y a los jóvenes. Las medidas deben ser dirigidas tanto para el consumo del cannabis como para el del alcohol."
Wyss, quien pertenece al Partido Socialista Suizo (PSS), confía en que una alianza con el Partido Radical (PRD, derecha) y con el Partido Demócrata Cristiano (PDC, centro-derecha) permitirá alcanzar un compromiso político viable.
En junio de 2004, El Consejo Nacional (Cámara baja del Parlamento Federal), en oposición con lo acordado en el Consejo de los Estados (Cámara alta), rechazó la revisión de la Ley Federal de Estupefacientes (Lstup), que contemplaba, entre otros puntos, levantar la prohibición sobre el consumo de cáñamo.
El Instituto Suizo de Prevención del Alcoholismo y otras Toxicomanías (ISPA) declinó hacer comentarios sobre los detalles de la nueva iniciativa, sin embargo, se declara a favor del principio de la despenalización del cannabis.
"Con ello será más fácil el tratamiento de los consumidores dependientes, quienes se toparían con menos obstáculos al momento de buscar ayuda", comenta Janine Messerli, portavoz del Instituto.
Línea dura
Contraria a la apertura de otros partidos, la Unión Democrática de Centro (UDC, de derecha) permanece con mano dura en lo que respecta al consumo de drogas.
"Estamos en contra de la liberalización del cannabis. Hay numerosas pruebas científicas, recopiladas durante los últimos 40 años, que demuestran los efectos nocivos de su consumo", comenta el portavoz del partido, Roman Jäggi.
Jäggi considera que la actitud de la sociedad con respecto a las drogas ha cambiado en los últimos tiempos y que ahora la gente desea mayor disciplina en la materia.
"Suiza ha sido demasiado liberal en su política sobre los estupefacientes. Nosotros celebramos los esfuerzos de la policía para terminar con los puntos de venta ilegales, pero aún se debe hacer mucho más para evitar que los menores de doce años de edad fumen porros."
Papel pionero
Habrá que esperar al menos unos dos años para que la iniciativa de ley sea llevada a las urnas.
Si la propuesta fuera aceptada en votaciones federales, Suiza se convertiría en el primer país del mundo en despenalizar la compra, la posesión y el consumo del cannabis.
A juicio de los promotores de la iniciativa, Suiza podría volverse un modelo para otros países europeos.
En las décadas de los años 80 y 90, la Confederación Helvética ya atrajo la atención del mundo por tolerar los denominados "sitios públicos de la droga", existentes, en ese tiempo, en algunos parques de las principales ciudades del país.
Para combatir el consumo de drogas, el gobierno suizo estableció una estrategia de prevención, basada en cuatro pilares: represión, prevención, terapia (para los tóxicodependientes) y reducción de riesgos (para los consumidores).
P.-S.
swissinfo, Urs Geiser (Traducido del inglés por P. Islas)
















